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martes, 24 de abril de 2012

El aprendizaje de la lengua materna no está en los genes


La adquisición de la lengua materna se produce durante los primeros cinco años de vida del niño en al menos dos fases: fase de las dos palabras a la fase de las construcciones sintácticas. Un grupo de la Universidad Complutense de Madrid está investigando cómo es el paso de una fase a la otra y la relación con lo que escucha el niño.

Para ellos se escogió a una niña española monolingüe de Madrid y se llevó a cabo un estudio longitudinal que permite evaluar la rapidez y la gradualidad del cambio con el fin de definir la hipótesis de partida para el estudio experimental. Este momento de la investigación es muy costoso y prolongado ya que requiere que se transcriba la totalidad del habla tanto de la niña como de la madre en sus diferentes contextos para luego codificarla y realizar un análisis estadístico.

martes, 20 de marzo de 2012

¿Qué hacer con los berrinches?


De acuerdo con Margaret Mahler, a partir de los 15 meses, el niño entra en la que ella denomina fase de separación-individuación que como su nombre indica es la fase en la que el niño sale de la fase simbiótica con su madre para ir separándose paulatinamente de ella y encontrar su propio yo. 
En realidad la separación y la individuación son dos procesos complementarios. La separación es lo que hace que el niño siga una trayectoria de diferenciación respecto de la madre, “el distanciamiento, la formación de límites y la progresiva desvinculación.” La individuación son los logros del niño en asumir su propia identidad, autonomía psíquica que incluye el desarrollo de la memoria, de la inteligencia, etc. Se trata pues, de un re-nacimiento que Mahler describe como “una ruptura definitiva de la membrana común madre-hijo.”

jueves, 9 de febrero de 2012

Poner límites a los niños: ¿cuándo, cómo, por qué?


“Sucedió algo terrible y es que el discurso de los psicoanalistas se entendió mal. Françoise Dolto dijo que no hay que culpabilizar, sino dirigirse al chico como un ser humano responsable, pero todo lo que quedó fue lo primero. También dijo que el hijo debe estar en la periferia de la pareja, no en el centro. Sin embargo, por diversas condiciones sociales, el niño se transformó en un objeto raro alrededor del cual uno se centra, que da sentido a la vida, en lugar de ser periférico. Por otro lado, nunca en la historia de la humanidad se vieron en tan poco tiempo tantos cambios. 


Lo que recibimos de nuestros padres, y que ellos a su vez recibieron de los suyos, no nos sirve para nada. Ahora tenemos que preparar a los chicos para una vida que no conocemos. Antes estaba instalada una educación dirigista, que trataba a los chicos como si fueran pequeños primates. Y de allí se pasó a una especie de abandono del niño, porque no decir que no es una especie de abandono por parte de los adultos. Eso produjo una catástrofe de gran perversión y ahora se quiere volver al rigor. Pero el ser humano es un mamífero muy particular, de modo que no tiene que educarse como un animal ni abandonado a sí mismo. Actualmente, somos el único mamífero que no les da a sus pequeños los códigos para vivir en sociedad. Como si el hecho de nacer de un hombre y una mujer fuera suficiente para hacer de nosotros un ser humano. No... la humanización se construye. Pensamos que es suficiente amar, pero no lo es. Hay que amar... bien.”
Catherine Doltó*

lunes, 23 de enero de 2012

Mi bebé no duerme bien


Escuchamos tantas veces las quejas de los padres acerca de que sus bebés no duermen bien, la de veces que deben levantarse en medio de la noche para atenderlos, que habrá que tomarse muy en serio el problema. 

Sin embargo, y a pesar de la enorme cantidad de literatura que hay sobre el tema, el problema no es tan serio como aparenta.


Hay muchas teorías y muchos consejos que nos dan para que nuestro bebé concilie el sueño como corresponde y duerma de un tirón toda la noche. Pero por mucho que nos ingeniemos no siempre lo conseguiremos. Hay que pensar que el bebé está atravesando una de las etapas más importantes de su vida. Por un lado, apegarse a las personas que le rodean. Conectar afectivamente con ellas porque depende enteramente de ellas. Pero por otro lado, también necesita tomar distancia para comenzar a identificarse a sí mismo como una personita independiente. La hora de dormir es una de esas circunstancias en que “nos despegamos” del niño y por lo mismo, el niño “se despega” de nosotros.

miércoles, 18 de enero de 2012

¿Dónde debe dormir mi bebé?

En algunas culturas dormir todos juntos en una cama es corriente. En Japón, por ejemplo, duermen todos en futones extendidos en el suelo en una misma habitación, con lo cual, entre otras cosas, no hay peligro de que el niño se caiga de la cama.  

Hace tiempo encontré una web en la que la autora refiere su experiencia con el “co-sleeping” (Mia’s Bicultural Bedtime) o colecho.
La autora deja claro que esa opción es una opción personal de su propia familia, y que los buenos resultados que para ella tuvo la experiencia no se pueden generalizar.

Ella misma investigó el tema en varias webs con resultados dispares. No todos los padres estaban conformes con haber optado por dejar dormir a su bebé en su cama. Algunos, de hecho, dicen que a la larga puede resultar contraproducente, e incluso, “una tortura.” Puede ocurrir que el bebé se despierte a cada rato para seguir amamantándose, o que no acceda ya nunca jamás a dormirse si no hay alguien que duerma a su lado o que los padres no puedan dormir físicamente cómodos por temor a aplastar al bebé o despertarlo. No parece un buen plan.

viernes, 30 de diciembre de 2011

De cómo traer un hijo al mundo y no morir en el intento


“Para lo único que prepara el embarazo es para el parto, el cual, por difícil que sea, es básicamente un acontecimiento en el que eres el centro de atención. La gente te pone almohadas en la espalda y todo el mundo se pasa repitiendo lo bien que lo estás haciendo (“¡Seis centímetros de dilatación! ¡Bien hecho, mami!”). … Es un poco como estar bajo ocupación o tener intrusos adentro. De pronto llevas a un pequeño pasajero importante, vulnerable y decidido, acurrucado cómodamente ahí dentro, sacudiéndote el estómago y la vejiga de aquí para allá, tomando lo que necesita sin molestarse en pedir permiso.”
Libby Purves


Ni todo es color de rosa (ni todo es de color celeste) ni en el embarazo, ni durante el parto ni después de traer un niño al mundo, claro. Pero no hay nada que no pueda resolverse. Creo que más que ningún otro libro, el de Libby Purves, Cómo no ser una madre perfecta, es un excelente compañero de viaje para emprender este intrincado proceso que, para algunos comienza con la concepción, para otros cuando aparecen los vestigios del sistema nervioso en el embrión, y para otros, cuando se produce el feliz nacimiento del retoño según sea su definición de “ser humano”, tema peliagudo donde los haya.